Por: Emilio Rodriguez
No sé cuantas veces he leído o escuchado el tema del fin del mundo, definitivamente no es un tema nuevo, los interesados en el libro del apocalipsis (70 d.c.) sabrán más que yo al respecto, y al parecer en el último siglo hay mayor interés y producción en este tipo de tema… ¿Por qué?.
Javiera Mena en su single “Al siguiente nivel” lanzado en el 2006, muestra su mirada hacia el futuro, una mirada interesante que no habla de muerte ni fin de mundo, sino más bien se muestra con optimismo (que me enternece pero no me compra) ante “esa visión” que “se le aparece” a Javiera. Esta canción fue hecha con la intención de ser un “himno para la juventud” como dijo en su entrevista en Julio del 2009.
Pero ¿qué será eso que se aparece?, ¿cuál visión aparece ante esta artista independiente?, aunque no lo tengamos claro, sin duda tiene que ver con “eso” en lo que concluirá ESTA realidad, solo podemos tener visiones e ideas de lo incierto que será el porvenir.
El psicoanálisis reconoce que hay una declive abismal en los ideales del mundo actual, series como jersey shore, skins o the kardashians lo hacen evidente teniendo un rating descomunal, el problema no es que los ideales del mundo antiguo se hayan difuminado en la locura de los 60, los videos de Madonna o el suicidio de Kurt Cobain, el problema es que no hay otro ideal claro al que la civilización apunte.
El arte es ejemplo perfecto de esta realidad, cualquier manifestación de cualquier naturaleza puede ser considerada arte, lo cual me parece genial, y al mismo tiempo desastroso.
“No tengo la noción, si en mi generación, se sentirá” , Javiera se pregunta mi pregunta, ¿será que más gente está al tanto de esto?. Es complicado ver con claridad el efecto de la postmodernidad cuando se ha nacido en ella, todos somos hijos de este declive del ideal que sostenían nuestros padres y abuelos.
Escuchamos en las universidades, en las instituciones y en los centros de salud mental que se ha incrementado significativamente la aparición de estructuras con funcionamientos más delicados, menos adaptados al ideal, un ideal (y me perdonarán los conservadores) que no tiene sentido. ¿La boda?, ¿la casa?, ¿el carro?, no me crean afuera de esto, sinceramente deseo con todas mis fuerzas un loft en Berlín.
Es evidente que el ideal nos ha tomado a todos un poco, por mucho que lo quieran negar algunos, lo que me parece interesante es que el ideal ya no apunta a ser. Ser honesto, ser sabio o ser inteligente. El ideal hoy en día es en función al tener. Tener carros, puestos altos o lofts. ¿Cómo paso esto? es una pregunta con muchas respuestas, todas complicadas de verificar.
Lo que sí sabemos es que el ideal de hoy tiene que ver con un objeto, y eso ineludiblemente hace decaer el SER ante el TENER.
Este viraje de a donde apuntamos coincide con esta aparición de estructuras sin ideal de ser y coincide al mismo tiempo con un sistema global donde lo ideal es que tengas el último Blackberry. Y pienso, ¿será el sistema causa de esta avalancha de estructuras de personalidad inestables? o ¿será la aparición de estructuras lo que permita que el sistema se sostenga?… creo que ambas respuestas son afirmativas.
Pero cada día para algunos más que para otros queda ineludiblemente expuesto que el modo de varias décadas atrás, ya no funciona, que algo en el sistema (económico, social, educativo…) está empezando a desfallecer por su propio peso, que el modelo que se reprodujo en todos los países globalizados empieza a manifestar la falla inmensa sobre la que fue diseñado.
Y esto es inminente “No lo analices más, esto va más allá, se puede comparar” dice Javiera, no importa cuanto intentemos encontrar modos y leyes, cuantos préstamos al banco mundial, cuantas mejoras en los sistemas penitenciarios, el sistema se viene abajo y no podemos hacer nada al respecto.
“Va con la dirección de mi generación, que va a pasar, al siguiente nivel”
No sabemos muy bien cuando ni como, pero será la juventud de hoy la que experimentará este quiebre en la historia, que se encontrarán con un real que obligue a la civilización a PARIR un modo nuevo de organizarse y determinar el próximo ideal. No quiero ser un crédulo y decir que el “siguiente nivel” será mejor, la historia nos ha enseñado que el futuro no necesariamente es evolución, pero sin duda el “siguiente nivel” implicará la apertura a la particularidad del deseo y satisfacción de cada ser humano.