1. Fantasía y arte: Una red infinita

    Por: Paulina Moreno 


                         


          La palabra fantasía evoca a la ilusión, a lo irreal y en ella encontramos contenida una expresión que inmediatamente remite a aquello que se opone a la realidad siendo más bien una construcción de la imaginación. Tomando un ejemplo de la literatura, Fantasía, también es el nombre de aquel reino mítico donde viven todos los personajes de los cuentos y que se encuentra amenazado por “la nada“ que representa la pérdida de la imaginación de los habitantes del “mundo real“ en La Historia sin Fin. La palabra fantasma se encuentra cercanamente relacionada a la fantasía y remite a una especie de “aparición“, un ente que proviene de un mundo fantástico moviéndose entre “los vivos“  y que se impone en la realidad con una corporeidad más o menos transparente conviviendo con otros objetos reales pero siempre con un carácter ominoso. El reino de la fantasía por así decirlo, siempre ha tenido un lugar privilegiado en la literatura y el arte en general suministrándolo de un motor creador del que el hombre se ha valido desde siempre para modificar su realidad.

     

    El psicoanálisis se aproxima a estas producciones  de la vida psíquica por medio del lenguaje. Freud en 1900 publica Interpretación de los Sueños donde introduciría su pensamiento en el nuevo siglo con la que se conocería como la primera obra psicoanalítica como tal. En ésta elabora sus primeras construcciones sobre la interpretación así como también de diversos temas como es el olvido, el sentido de los sueños y los llamados “sueños diurnos“. Así finalmente con esta obra logra establecer que su búsqueda se dirigía hacia esas formaciones sutiles y personales que se anidaban en lo más profundo de la subjetividad y que hasta entonces habían sido consideradas como carentes de importancia y más aún de sentido. Estas formaciones del inconsciente estarán entonces recordándonos siempre que lo que había sido tomado como un simple equívoco o un sinsentido en realidad tiene un sentido y este apunta a un saber inconsciente. El psicoanálisis se introdujo como una apuesta de Freud a escuchar de otra forma la verdad del sujeto. 

     

    En una famosa carta de Freud a Fliess en 1887 confiesa que uno de los supuestos fundamentales de su teoría hasta ese momento se ha venido a tierra, “ Y enseguida quiero confiarte el gran secreto que poco a poco se me fue trasluciendo en las últimas semanas. Ya no creo más en mi «neurótica».[1] La teoría del trauma como mecanismo de la génesis de los síntomas histéricos originalmente desarrollada con Breuer, y después replanteada como la teoría de la seducción, daba cuenta de que en la experiencia clínica de Freud por medio de la hipnosis se había encontrado que muchos de los recuerdos que traían los pacientes de su infancia,  llevaban en su contenido un componente sexual traumático, escenas en las que un adulto “perverso“ perpetraba un abuso sobre ellos. Este viraje teórico en el pensamiento freudiano llevó a considerar aquellos recuerdos infantiles de abuso como “espejismos mnémicos“ que en verdad intentaban defender al sujeto de su propia práctica sexual masturbatoria. En la misma carta comenta: “[…]en lo inconsciente no existe un signo de realidad, de suerte que no se puede distinguir la verdad de la ficción investida con afecto.“[2] Sobre las fantasías comenta: “Ellas poseen realidad psíquica, por oposición a una realidad material, y poco a poco aprendemos a comprender que en el mundo de las neurosis la realidad psíquica es la decisiva.“[3] Con el abandono de la teoría de la seducción, queda claro que Freud no se preguntará más por la realidad objetiva y material sino por aquella ficción investida de afecto que representa la realidad psíquica regida por el deseo inconsciente.

     

    En una conferencia de 1907, Freud se introduce con mayor profundidad al tema de la fantasía relacionada con la creación del artista haciendo una articulación con el juego infantil  y el “sueño diurno“ del neurótico. Comienza preguntándose por el origen del material que el poeta lleva a su creación y de dónde viene esa capacidad que tiene de conmovernos y de provocar emociones que quizás nunca habíamos experimentado.  Ese origen, responde, estaría ubicado justo en el juego del niño y recuerda entonces las características de este juego. Es en primer lugar una actividad que ocupa al niño intensamente dónde “crea un mundo propio o mejor dicho, inserta las cosas de su mundo en un nuevo orden que le agrada. Además, sería injusto suponer que no toma en serio ese mundo; al contrario, toma muy en serio su juego, emplea en él grandes montos de afecto.“[4]


    Esto no implica que el niño no diferencie la realidad de su mundo de juego sino que al contrario, es de la realidad de dónde toma objetos y situaciones que en su mundo de juego modificará. Y entonces Freud dice: “El poeta hace lo mismo que el niño que juega: crea un mundo de fantasía al que toma muy en serio, vale decir, lo dota de grandes montos de afecto, al tiempo que lo separa tajantemente de la realidad afectiva.“[5]

     

    Un punto muy importante sobre la fantasía es que movilizada por el deseo que evidentemente busca su cumplimiento, estaría entonces dando cuenta de una realidad que no satisface al sujeto “[…]el dichoso nunca fantasea; sólo lo hace el insatisfecho[…] cada fantasía singular es un cumplimiento de deseo, una rectificación de la insatisfactoria realidad .“[6] Aquí cabría preguntarnos si existe acaso un “hombre dichoso“

     

    El tema de la fantasía en Freud tiene una articulación muy importante en la clínica psicoanalítica ya que en su contenido y efectos se manifiestan las más profundas relaciones del sujeto con el deseo. Es interesante que el psicoanálisis se haya dedicado con mucha intensidad a la investigación con respecto al chiste, lapsus, síntoma y sueño dejando a un lado el manantial inagotable de la fantasía, al respecto Freud comenta en El Creador Literario y el Fantaseo que esto se debe a que el sujeto con mucha facilidad accede a relatar sus sueños, incluso comunica a otros el placer subjetivo del juego significante en el chiste pero en el terreno de la fantasía el sujeto siempre intentará ocultarlas debido a que su contenido le avergüenza por ser de carácter infantil y prohibido.  Es por ello que una de las vías de acercamiento a la fantasía sería precisamente por medio del arte.

     

    ***

     Yayoi Kusama es una de las artistas vivas más importantes en Japón, nace en 1929 en Matsumoto en una familia conservadora y de alto poder adquisitivo.. A la edad de 10 años comienza a utilizar  patrones de círculos (polka dots) y redes como motivos en sus primeras acuarelas. Tiempo después refiere que estos fueron inspirados en una serie de alucinaciones y pensamientos obsesivos sobre el suicidio que sufrió en la infancia y que ella relaciona que fueron provocadas por el ambiente de violencia que se vivía al interior de su familia, principalmente de abuso físico por parte de su madre .[7]

     

    En sus veintes, Kusama ya era una artista reconocida en Japón debido a su característico uso de los polka dots y por la velocidad del caudal de su producción (en su primera exhibición individual presentó 250 piezas y en la segunda, apenas unos meses después presentó 280). En 1958 se muda a Nueva York muy en contra de los deseos de su familia y comienza a trabajar en sus pinturas llamadas “Infinite Net“ que consistían en enormes lienzos dónde con extremo cuidado pintaba pequeños bucles en pintura blanca que recuerdan al tipo de composición y la escala de las obras de Pollock pero sin la turbulencia, Kusama en cambio evoca una sensación de calma y delicadeza.[8] La artista describe sus Infinite Nets como si en ellas hubiera una sensación que marea, de un vacío hipnótico mismo que logra transmitir en la tarea repetitiva que realiza a mano sin ayuda de plantillas en lo que ella llama “ el encanto de la repetición y la agregación.“[9]

     

    Kusama permaneció en Nueva York por más de una década en la que siguió explorando mediante esculturas, fotografía, video, instalaciones y performance la forma más sencilla de su arte que estaba basado en pequeños bucles, círculos, estampillas, etc. que se repetían “hasta el infinito“. En esta tarea de repetición la artista comenta que ayudaba a “obliterar“ sus ansiedades, un claro ejemplo de ello es en sus  llamadas “esculturas blandas“ que consistían de objetos como sillas, escaleras, lanchas, etc. en los que ella cosía figuras de tela en forma fálica hasta cubrirlas por completo en un intento de conquistar la ansiedad y desagrado que le provocaba la figura del órgano masculino por un recuerdo infantil en que su madre la envía a espiar al padre mientras mantenía relaciones sexuales extramaritales.  Sobre estas esculturas compuestas de pequeños falos comenta “Los hago y los hago y después los sigo haciendo hasta que me sepulto a mi misma en el proceso. Yo llamo a este proceso obliteración“ (I make them and make them and then keep on making them, until I bury myself in the process. I call this process ‘obliteration’) .[10] También durante esta época comenzó a organizar performances de crítica social en temas como la guerra y el matrimonio homosexual en los que los participantes se hacían pintar de polka dots el cuerpo desnudo.


         


    En la década de los sesentas los polka dots y la idea de obliteración se extendió del lienzo hacia objetos, después al cuerpo desnudo y finalmente a todo lo demás. Kusama realizaba instalaciones en dónde continuó representando la idea de las redes infinitas en habitaciones que cubría con espejos  y pequeñas luces de colores que evocaban a sus características series de puntos que por medio del reflejo se multiplicaban al infinito.  También realizó instalaciones al aire libre con grandes esferas de apariencia como de espejo que nombró “Narcissus Garden“. En este periodo tan importante de su producción artística Kusama tenía un papel fundamental en la escena del arte en Nueva York y gozaba de gran fama debido a la originalidad de su propuesta artística atrayendo muchas comparaciones con la obra de Warhol, su contemporáneo con el que ella se comparaba para medir su popularidad en la prensa que en momentos llegó a ser mayor que la de él.

     

    Después de haber conquistado el mundo del arte en Nueva York en 1973 Kusama regresa a Japón en un estado grave de salud y con pocos recursos económicos, unos años después se interna en un hospital psiquiátrico mismo que se convertiría en su residencia permanente. 


            


    En 1975 en el punto más bajo de su carrera publica un ensayo autobiográfico titulado Odyssey of My Struggling Soul en el que incluyó vívidas memorias de sus alucinaciones durante la infancia y habló sobre su depresión e intentos de suicidio. En este ensayo además escribe que no se considera a si misma una artista sino que ella continúa trabajando en su arte para “corregir la discapacidad que comenzó en su infancia.“ (“I am pursuing art in order to correct the disability which began in my childhood.”)[11]

     

    Es indudablemente una de las más famosas figuras en el arte en Japón debido a la originalidad de sus obras así como por el aire de misterio que de su persona se desprende ya que por los últimos 35 años ha permanecido interna bajo su voluntad en un hospital psiquiátrico y sigue produciendo su obra en su estudio que se encuentra muy cercano. Al respecto la curadora de su actual exhibición retrospectiva en Londres comenta que este ambiente de extremo cuidado y contención es el que brinda el soporte necesario para manejar su frágil persona y le permite seguir creando.[12]

     

    En este ejemplo traído desde el arte yo encuentro una relación my evidente entre aquello que refería sobre Freud en un principio. Kusama logra transformar ese mundo fantástico venido de la alucinación y el recuerdo infantil en el motor creador de su producción artística. Su obra representa ese mundo ilusorio que se hace presente para imprimir en su entorno una huella o más bien dicho una red que amortigua el encuentro con la realidad amenazante. Esta red infinita que le permite de alguna forma controlar de manera obsesiva los recuerdos provenientes del mundo infantil al mismo tiempo y por medio de la obliteración intenta negar la falta. Si todo está cubierto por ese “encanto de la repetición y la agregación“ no queda ningún vacío en el que se pueda introducir la falta. La locura en este sentido recae en creer que la verdad de su historia pueda ser dominada.

     

    No se puede aquí separar el concepto de realidad psíquica que nos acompaña al adentrarnos en las producciones que se desprenden de la psique de la artista ya que como el poeta que se vale de metáforas para crear, la verdad del sujeto siempre estará en función de la subjetividad. 

     

    En este camino que tomó la obra de Kusama pasando del lienzo al cuerpo después al  objeto y finalmente a todo el entorno recuerda a una cadena en la que se repite obsesivamente el mismo significante en una metonimia en que se remplaza el contenido por el continente y el todo por la parte en dónde la ausencia no se hace manifiesta y el deseo no encuentra una articulación. Este caudal inagotable no permite la ruptura en el discurso que permitiría escuchar la verdad del sujeto.  “Siempre es preciso volver a las mismas cosas hasta que quedan bien gastadas para luego pasar a otra cosa.“[13]

     

    En la dimensión imaginaria, la repetición de los mismos elementos en su obra también recuerda al concepto de fantasma en Lacan como aquella escena primaria tal vez vista o tal vez enteramente imaginada que la artista relata como una fantasía no tramitada que tiene que ver con lo traumático y repetitivo que se fija en su discurso para aparecer como esa red que todo lo cubre. Esta dimensión fantasmática niega, como el obsesivo, el deseo del otro por medio del dominio y el control.

     

    Volviendo al reino de Fantasía de La Historia sin Fin, Kusama como la Niña Emperatriz enferma de Nada, como ese síntoma que retorna del ideal de borrar la falta. Aunque por medio de su obra intente evitar que Fantasía desaparezca y quede por siempre negada, su verdad estará siempre entretejida con el aparente vacío donde nunca se convierte en palabra. La palabra que habrá de hacerse escuchar, que rodea el agujero de lo real  y permite al sujeto insertarse en el lenguaje y rodear a la nada. La misma palabra que cura en el acto de ser hablada,  de ser escuchada en un dispositivo analítico, de ser constructora de una nueva realidad y finalmente que da sentido a la propia historia. Porque finalmente el inconsciente es la historia


           

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    [1]   Freud, S. (1987) Carta 69. Obras Completas Sigmund Freud. Amorrortu, Buenos Aires, 1991 Tomo I, p. 301

    [2]   Idem. p. 301

    [3]   Freud, S. (1887) Conferencia 23“ Los caminos de formación de síntoma“. Obras Completas Sigmund Freud. Amorrortu, Buenos Aires, 1991 Tomo XVI, p. 336

    [4]   Freud, S. (1907) “El creador literario y el fantaseo“ Obras Completas Sigmund Freud Amorrortu, Buenos Aires, 1991 Tomo IX, p. 123

    [5]    Idem. p. 128

    [6]    Idem p. 130

    [7]    Queensland Art Gallery Brisbane, Yayoi Kusama Timeline. Publicación online de la galería de arte. Extraido en abril de 2012 de:http://interactive.qag.qld.gov.au/looknowseeforever/timeline/

    [8]    Worth, A. (2008, febrero 24) Kusama Dot Com. Publicación en línea del New York Times. Extraído en abril de 2012 de: http://www.nytimes.com/2008/02/24/style/tmagazine/24kusama.html?adxnnl=1&pagewanted=all&adxnnlx=1334193565-VNO7z70IRe/v8bBNhde06Q

    [9]    Idem.

    [10]  Pilling, D. (2012, enero 20) The World According to Yayoi Kusama. Publicación en línea del Financial Times. Extraido en abril de 2012 de: http://annesart.files.wordpress.com/2012/02/kusama-article.pdf

    [11]  Worth, A. (2008, febrero 24) Kusama Dot Com

    [12]  The fantastical world of Yayoi KusamaEntrevista a Frances Morris (2012, febrero 3) Publicación en línea Phaidon, extraido en abril de 2012 de: http://www.phaidon.com/agenda/art/picture-galleries/2012/february/02/the-fantastical-world-of-yayoi-kusama/

    [13]  Lacan, J. (1999) El seminario de Jaques Lacan: Libro 5 : Las formaciones del inconsciente. Buenos Aires: Paidos 2010. P. 37

  2. La caída del Simbólico en una caja de cereal

    Por: Nelson Díaz   

       

          He vivido, como muchos que podrán leer esto, el cambio de un milenio a otro, pero más que eso el cambio de un modo social. Desde la ciencia de la modernidad de los siglos XIX y XX han surgido avances tecnológicos rápidos y radicales que hacen de lo que era una novedad hace 10 años, pasar a ser chatarra en la actualidad, el orden simbólico no escapa de esto.


    Soy una persona que vive en lo cotidiano, que me gusta ver la cuestión desde lo cotidiano, y cabe destacar que hace unos días estaba sirviéndome una taza de cereal y no pude sino ser llamado por la publicidad en la caja del mismo ‘Corn Pops’ que comía de niño entre otros cereales, aunque no atiné en mi curiosidad a tomarle una foto de inmediato a propósitos de este articulo procederé a detallarla un poco: Estaba la habitual tasa rellena de cereal con leche como cayéndole, a su costado había una cuchara como de esperarse, pero lo que me llamo la atención es que esta cuchara tenía una boca en la parte honda con dientes y decía algo como ‘comételos todos’.


    Varias frases se me pasaron por la cabeza como: así no eran las cajas de mi infancia – ¿Qué paso con el animal amigable?- seguramente antes de los animales amigables habían otros, los animales amigables eran de mi generación y quizás de otras pero ¿Qué otras habrán habido?. De inmediato supuse que tenía que ver con lo que éramos ahora, unos consumidores del mercadeo del porque si, del just do it de Nike y de muchas otras estrategias del mercadeo actual y no solo de eso sino de que las cajas de cereal van directamente dirigidas al centro de la sociedad, a los niños y a sus padres que se las compran, es decir, a la familia.


    Freud hace un des-cubrimiento de la sexualidad infantil que escandalizó a gran parte de la comunidad científica y demás entes sociales, y que contribuyó a que tildaran su teoría de pseudo-científica, cuestión que no es de sorprender en los inicios del siglo XX, pues se trataba de una sociedad que tenia a la figura del padre y al hombre de ciencia como principal estandarte. Se suponía un hombre completo, el hombre del discurso científico, de la razón, de la mujer solo se esperaba que deseara a un buen hombre y lo amara para estar completa. De ahí la acotación dada a las cajas de cereal de una supuesta ‘inteligencia’ dada a los infantes por el consumo de los mismos.

    En un artículo que leí recientemente en la página trecetas cuentan como “Los cereales de desayuno han recorrido un largo camino desde que fueron inventados en el siglo XIX en búsqueda de la limpieza intestinal y la lucha contra la masturbación y el deseo sexual hasta convertirse en las bolas de azúcar anunciadas por mascotas de dibujo animado de la actualidad”. En donde desde los inicios hasta se utilizaban figuras religiosas para aumentar su marketing.

    Por ejemplo esta publicidad a continuación va mucho como por la vía fálica, de ahí su lema ‘builds men’ o ‘construye hombres’


                   

      

       La conclusión del complejo de Edipo a la que llego Freud y Lacan en su retorno al mismo no era de extrañarse en el siglo XX, el Padre estaba enmarcado en una función clara: la de separar a la madre del hijo y la de introducir la Ley. En donde el deseo de la madre lo mostraba el padre. Que termina en la producción Lacaniana de los nombres del padre. De ahí, la causa de la temática de esta publicidad anteriormente mostrada.

     

    Ahora en el siglo XXI, como bien lo dice Flory Kruger en la presentación del VIII congreso de la AMP “El orden simbólico perdió consistencia con la democratización de la información”, ¿se podría decir que el padre ha caído?, ¿Qué ha cambiado? ¿Estamos en una sociedad forcluyente? ¿Considerar nuevas estructuras o abandonar toda noción estructuralista?, son cuestiones que debemos preguntarnos para saber hacia donde debería apuntar la clínica y teoría analítica; lo que si podemos afirmar es que en la actualidad, a diferencia del siglo anterior, las personas siguen creyendo en Dios pero de una forma más banal, se dirigen a sus padres con un respeto que difícilmente podría compararse con el respeto de décadas anteriores, se ven síntomas nuevos y particulares.


    Cabe también preguntarse qué pasa con la madre en la actualidad, ¿hasta qué punto el decaimiento del padre podría ser consecuencia de una madre que ya no le da entrada al deseo del mismo como la ley que moviliza su propio deseo? En una era donde el hombre no es necesario para procrear ¿hasta qué punto el deseo femenino se moviliza por el hombre?


    Estamos en la era de la información y de la globalización masiva, los símbolos propios de cada cultura van perdiendo cada vez más su valor, a la misma vez que la verdad la tiene el mercadeo y  trae como consecuencia el empuje al goce al que está expuesto el sujeto actual. El Simbólico ya no es lo mismo, el mercadeo parece ser el Padre en la actualidad, dejando al carro, al blackberry y a ese ‘cometelo todo’ del Corn Pops como el objeto a, y solo se hace ciencia sobre algo que provea ganancia monetaria de alguna manera.


    La misma Kruger se pregunta ¿cuál es el lugar, o bien, cuál es la función, si es que queda alguna, para el Edipo, en la práctica analítica del siglo XXI?, según Lacan se salva al padre, matándolo y dice “El discurso de la ciencia, fijó el sentido de lo real, de modo tal que ese real estaba en condiciones de proteger a los sujetos de los semblantes. Es lo que le posibilitó a Freud la creación del psicoanálisis, orientado por un ideal científico. Hoy, en cambio, hay malestar respecto de lo real ya que la inmersión del sujeto contemporáneo en los semblantes, problematiza lo real”.


    Y menciona algo relacionado con ese empuje al goce del mercadeo, “Si ‘el desvarío de nuestro goce’ se localiza cada vez menos por las identificaciones provenientes del Otro y cada vez más por el plus-de-gozar, ¿cómo incide esto en el discurso analítico cuyo objetivo apunta a la caída de las identificaciones?”


    Estamos claros en que debemos reflexionar y repensar conceptos fundamentales del psicoanálisis, reinventarnos el acto analítico, entender esta nueva organización social en la que vivimos y des-cubrir los nuevos avatares y síntomas. Los dejo con una publicidad que si bien no es la misma que me trajo a acá, también sirve como ejemplo, en donde ya los cereales para niños están repletos de azúcar y se hace mas énfasis en el sabor que en cualquier otra cosa

     

               

  3. decirnada:

La tremenda duda: “¿Tendrá ella un hace-pipí?”

    decirnada:

    La tremenda duda: “¿Tendrá ella un hace-pipí?”

  4. Conferencia de J. A Miller en Buenos Aires, 2008.

Ya hace mas de un siglo del surgimiento del psicoanalisis como disciplina, como ciencia, como modo de explicar en lo posible lo humano, la existencia.

Muchas cosas implican al psicoanalisis, cuestiones que hay que nombrar, referir, analizar, y sobre todo tener mucho cuidado a la hora de teorizar, pues una de las cuestiones de las que se percata el psicoanalisis es que la realidad y la verdad no existen, que son una ficcion, Y es alli donde el hacedor del arte, el artista, por medio de su arte puede atreverse y tener la suficiente valentia, para senalar, mostrar, develar cuestiones de lo humano, del lenguaje, de la vida y la existencia.

(A)rte surge como una mirada desde el psicoanalisis y sus disciplinas afines, a muchas maneras de expresion del arte, y pensando el psicoanalisis en si mismo como otra forma de arte, que pretende divagar en lo dificultuoso del estudio del hombre.

El psicoanalisis se entiende con el arte porque no intenta dar explicacion. Por el contrario, esta atento a lo que explica. Es una vision externa que no compromete la naturaleza de la manifestacion que admira, y en cambio respeta lo que tiene enfrente lo suficiente como para apreciarlo por lo que es.

No se trata de aportarle algo al arte desde el psicoanalisis, sino de todo lo contrario: de lo que el arte, incluso hasta en sus manifestaciones mas cotidianas, puede aportarle al psicoanalisis. De sus preguntas, de sus respuestas, y sus constantes sacudidas.

Hablar del arte es hablar de uno mismo, porque no podemos ver si no a traves de nuestros propios ojos.

Pero ¿Como saber si lo que vemos es correcto? ¿Como asegurarnos de que nuestras miradas e interpretaciones del mundo son verdaderas y eficaces?

Aqui no pretendemos la verdad absoluta ni la interpretacion correcta, pero es naturaleza (por lo menos nuestra naturaleza) explicarnos el mundo, la vida, el arte, esas cosas que son dificiles, si no imposibles, de responder.

Este es el lugar para preguntarnos y concebir una respuesta posible, que finalmente sera incompleta y fallida. La idea es que te preguntes y que consigas tus propias respuestas.

(A)rte
Otro arte

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